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Lactancia materna o artificial

Desde hace tiempo, hay un debate sobre la mesa sobre si es mejor la lactancia materna o la artificial, por lo que muchas madres merecen estar informadas al respecto. Actualmente, se le dice a la mujer qué comer durante el embarazo, y qué hacer, pero a la hora de hablar sobre la alimentación del pequeño, nuestras opciones no parecen ser muchas.

Lactancia materna o leche artificial ¿cuál es la mejor?

Recientemente, con la intención de mantener a las madres informadas a la hora de decidir sustituir la leche materna por las fórmulas infantiles que existen en el mercado, se han desarrollado diversos estudios.

La leche artificial, o también conocida como leche de fórmula para bebés recién nacidos, ha creado un gran impacto entre las madres y mujeres embarazadas. Los fabricantes aseguran a través de sus campañas publicitarias, que las fórmulas infantiles son la mejor alternativa para darles a los bebés todos los nutrientes que necesitan.

Sin embargo, la ciencia ha desmontado los mitos que existen sobre la lactancia materna: esta es más efectiva para incrementar la buena salud del bebé al proporcionarle los nutrientes y las defensas contra infecciones y alergias que necesitan. Además, previene la muerte de los pequeños antes de los 5 años de edad.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha promovido algunas campañas que motivan y recomiendan a las mujeres embarazadas dar el pecho a su bebé durante los primeros seis meses de vida.

Por supuesto, las fórmulas que usualmente damos a los bebés en un biberón, poseen nutrientes y vitaminas importantes, pero no por ello, es aconsejable reemplazarla por la leche materna, especialmente, porque la leche del pecho de la madre contiene lo que el bebé necesita para su defensa y desarrollo cognitivo.

Mitos de la leche materna y la normalización de la leche artificial

Antes de la llegada de la leche artificial al mercado y de que ésta fuera publicitada por todos los medios como un alimento revolucionario, todas las madres daban la leche de sus pechos a sus bebés, pues hasta ese momento no había otra alternativa.

Poco a poco se extendió la creencia de que, al llegar a los 3 meses, el bebé crecería aceleradamente, por lo que ya la leche materna no era suficiente: había que alimentarlo con un mayor aporte de nutrientes. Sin embargo, lo cierto es que este proceso de crecimiento es algo natural, y que sólo implica darle al pequeño leche materna con más frecuencia.

Con la llegada de la leche formulada de biberón, se empezó a relacionar el no dar el pecho a los niños con la clase alta de la sociedad. Por tanto, se entendía que los que daban pecho a sus hijos, pertenecían a una clase más baja que carecía de recursos para alimentarlos con algo supuestamente “mejor”.

Con el paso del tiempo y la ayuda de la ciencia, se ha comprobado que la leche materna es más que suficiente e incluso mejor.

Diferencias reales entre los efectos de la leche materna y la leche artificial

Hay ligeras diferencias entre los efectos de la leche materna y la leche artificial. En 2005 se llevó a cabo un estudio con una pareja de hermanos a los que se alimentó con leche materna y artificial por separado. Los resultados fueron reveladores.

Los pequeños alimentados con leche materna, desarrollaban mayores habilidades cognitivas, es decir, demostraban tener un coeficiente intelectual superior. Esta última conclusión también se obtuvo en estudios posteriores.

Otra de las diferencias, es que la leche materna posee importantes componentes que refuerzan el sistema inmunitario de los bebés, y además, posee células madre que igualmente potencia su desarrollo, mientras que la leche de biberón carece de estos componentes.

Sin embargo, tanto el hermano amamantado por la madre como el que se alimentaba con leche de fórmula contraía las mismas infecciones, alergias y otras enfermedades a lo largo de su vida.

La leche materna es lo que el bebé realmente necesita ¿por qué?

La leche materna evita infecciones, alergias y contaminación en el organismo del bebé a lo largo de su vida, como bien mencionamos anteriormente. Pero además, también aumenta las posibilidades de que las madres desarrollen enfermedades, incluidos algunos tipos de cáncer. Sin embargo, ¿qué hay detrás de todo esto?

Un buen ejemplo para explicar los beneficios de la leche materna lo podemos observar en las medidas que toma el organismo de la madre para la protección y preparación del bebé para la vida exterior después del nacimiento.

Pocos saben que la placenta además de proteger y formar al bebé, es también la encargada de “contaminar” por primera vez al bebé en el momento del parto, con la finalidad de crear en ese instante una flora bacteriana interna que le permitirá defenderse de la vida exterior. Esto no sucede cuando el bebé es extraído por otras vías que no sean la natural.

Lo mismo sucede con la leche materna: en ella están presentes una gran cantidad de células y otros componentes del sistema inmunitario que pasan por las vías de la glándula mamaria de la madre. Este proceso tiene como objetivo continuar protegiendo al bebé de lo que anteriormente recibía a través de la placenta.

¿Cuándo resulta adecuada la alimentación del bebé con la leche del biberón?

Hay ocasiones en que la leche de fórmula (generalmente proveniente de la leche de vaca ajustada para adaptarse al intestino neonatal) puede ser más segura. Hasta el 20% de los bebés nacidos de mujeres VIH positiva, contraerán el virus a través de la leche materna si son amamantados hasta la edad de dos años sin tratamiento.

Igualmente, los alimentos preparados pueden resolver deficiencias extremas de nutrientes y vitaminas en los bebés. Y además, tenemos a los bebés prematuros cuyas madres pueden tener problemas con el suministro de leche.

Por otro lado, la leche artificial es indispensable para las mujeres cuyos conductos mamarios han tenido alguna lesión por una cirugía estética mal realizada. La leche artificial de biberón es la más adecuada en estos casos, al menos, durante los primeros 6 meses del bebé.

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